Lo primero es entender que en las zonas rurales, el posconflicto representa una oportunidad histórica para reconstruir una sociedad más igualitaria socialmente, y económicamente más justa, dinámica, diversificada y eficiente. Esto quiere decir, que es el momento de generar empleos en los territorios y así promover procesos de desarrollo rural.

Hacerlo realidad implica que funcionarios gubernamentales, actores sociales, del sector privado y de la sociedad civil, se capaciten para acompañar a las comunidades en la inclusión de la población rural en la vida productiva. Para facilitar esta tarea, el Gobierno de Colombia y la Organización Internacional del Trabajo, OIT, crearon la primera Academia sobre desarrollo rural y trabajo decente para la construcción de paz.

Con el apoyo de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, APC-Colombia, la Universidad de los Andes y la Pontificia Universidad Javeriana, esta Academia ofreció durante la semana del 16 al 20 de enero de este año, las herramientas y el conocimiento para que los participantes* aprendan a tener acceso a recursos necesarios para promover el desarrollo rural integral con trabajo decente en medio de un escenario de posconflicto.

Cambio de mentalidad

Lograrlo significa arriesgarse a cambiar el panorama desde adentro, y es en esa medida que este curso es una apuesta para que en los territorios haya un cambio de cultura. Empoderar a las comunidades a que entiendan su papel en esta nueva etapa que comienza para el país, y hagan valer el lugar que les pertenece.

Como parte de la metodología de esta actividad, se crearon sesiones optativas de manera que los asistentes pudieran escoger sus temas de interés de acuerdo con su enfoque profesional, al tiempo que intercambian experiencias en aspectos claves como el fortalecimiento de la protección social para los grupos más vulnerables, el respeto a los derechos fundamentales en el trabajo, la igualdad de género y la resolución de las diferencias por medio del diálogo.

En palabras de Edilson Jair Castillo, integrante de la Asociación de Jóvenes Rurales del Putumayo, quien participó en el intercambio Col-Col de Fortalecimiento en Asociatividad que organizó APC-Colombia el año pasado en Belén de Umbría, “esta Academia es una ventana de oportunidad para que haya un cambio de cultura empresarial en las comunidades rurales. El sector campesino ha sido señalado de pobre y atrasado, lo que ha generado que el relevo generacional se vea afectado al punto de estar cerca de desaparecer, porque los jóvenes se están yendo a las ciudades a emplearse en lugar de trabajar sus propias tierras”.

Es decir que lo que brinda esta Academia es una vía más directa a lograr que los campesinos dejen de ser empleados y empiecen a verse como empresarios. Dejen de trabajar para compañías y comiencen a trabajar su tierra como una empresa de la cual puedan vivir dignamente. “Lo importante es que sea una mentalidad colectiva, que busque el bien común por encima de la ganancia personal”, afirma Edilson.

Por esta razón se espera que al finalizar este curso, los participantes hayan resaltado lineamientos generales para promover las estrategias y herramientas para el desarrollo rural donde el trabajo decente sea el común denominador en un escenario de posconflicto.



 

Modificado el Jue, 11/06/2020 - 12:53