13 jóvenes de Chile, México y Perú conformaron el primer grupo del Programa de Voluntariado de la Alianza del Pacífico, una iniciativa de integración regional que involucra a la juventud en los desafíos del desarrollo.

Bogotá, 9 de septiembre de 2015. Colombia, Chile, México y Perú conforman la iniciativa de integración regional Alianza Pacífico, una unión que desde hace años busca impulsar el crecimiento y desarrollo de las economías hacia la superación de la desigualdad y la inclusión social de sus habitantes. La Alianza del Pacífico, que constituye la octava potencia económica y la octava potencia exportadora a nivel mundial, pone los ojos del mundo en esta región.

En su interés de intercambiar conocimiento y afrontar los desafíos del desarrollo social, se creó el Programa de Voluntariado de la Alianza del Pacífico, una iniciativa para que jóvenes de los países aliados actúen como agentes de cambio en la región. El pasado 13 de julio APC-Colombia dio la bienvenida a los jóvenes voluntarios de Chile, México y Perú, elegidos en la convocatoria lanzada en abril del 2015, quienes realizaron acciones de voluntariado en diferentes ciudades de Colombia.

“Este programa moviliza a jóvenes con ganas de contribuir a algunas problemáticas de los países anfitriones de acuerdo con su perfil profesional, de la misma manera, como voluntarios vemos las situaciones desde otro punto de vista, lo que permite ser más objetivo. Así mismo, podemos generar acciones que por mínimas que sean se convierten en una oportunidad de cambio y mejora para la sociedad”, cuenta Juan Adaly, un joven mexicano que compartió con la población indígena de Manaure en la Guajira para recopilar experiencias ancestrales en medicina.

En total, 5 jóvenes chilenos, 4 peruanos y 4 mexicanos participaron en actividades de voluntariado en Bogotá, Tunja, Tibasosa, Armenia, Manaure, Cali, Riohacha y Vichada, enfocadas en atención médica, educación, emprendimiento socio económico, desarrollo rural y formulación de proyectos.

“Mi voluntariado fue una experiencia increíble. Conocer el pueblo con una hermosa y característica arquitectura, sus hermosos colores, naturaleza, paisaje cafetero, además de conocer su gente y cómo viven con el título de ser la primera ciudad Cittaslow de Latinoamérica, fue algo muy bueno”, comparte Daniela Romero, una joven chilena que trabajó con niños, jóvenes y madres de la Fundación Pijao Cittaslow en la preservación de las semillas nativas en Pijao.

“La fundación permitió que conociera a muchas personas, desde niños de preescolar hasta grupos de ancianos, además de varios alumnos de los colegios de Pijao. Pude mostrarles de mi país y ellos me mostraban acerca del suyo, de su departamento y región. Aprendí mucho de la comunidad Pijaense”.

“Esta es una experiencia de crecimiento y desarrollo personal y profesional. Un intercambio bilateral, en el que se genera un doble impacto, por un lado para el voluntario por la oportunidad de trabajar con una comunidad de otro país y brindar herramientas y conocimientos en una problemática y por otro lado para la comunidad, pues las personas conocen parte de la cultura de un país hermano y valoran que un profesional extranjero realice un trabajo de investigación en sus barrios”, cuenta Denisse Paredes quien participó en el Proyecto de Educación para la prevención de embarazo adolescente en Cali.

Los aprendizajes

Denisse Paredes Daniela Romero

       Fotos: Denisse Paredes y Daniela Romero

“Esta experiencia me permitió explorar parte de la sociedad y la cultura de Colombia, en especial de los indígenas Wayuu donde tuve la estadía de campo (…), replicaré en mi país el valor del altruismo y la gestión de proyectos para mejorar la calidad de vida de personas en situación de vulnerabilidad”, afirma Juan Adaly.

Para Daniela Romero “en Chile, en especial la región de la Araucanía donde vivo, existen muchos pueblos que podrían ser candidatos para ser la próxima Ciudad Sin Prisa de Latino América. Me gustaría replicar el modelo que conocí en algunos de estos pueblos”.

Modificado el Jue, 11/06/2020 - 12:50