En el marco del evento “Energías renovables: compartiendo la experiencia de Mesoamérica y El Caribe” que se realiza en Santa Marta,  Adriana M. Valencia, especialista en la División de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), conversó con APC-Colombia sobre los avances y retos de América Latina y El Caribe en el desarrollo de fuentes de energías renovables no convencionales. 

Valencia participó en el primer panel del encuentro #EnergíasRenovables2015, compartimos esta entrevista:

¿Cuál es el potencial de América Latina y El Caribe en la creación de fuentes de energías renovables y cómo ha comenzado a ser aprovechado?

Adriana Valencia: El potencial de energía renovable de América Latina y el Caribe (ALC) excede ampliamente la demanda. La mayor fuente renovable de electricidad ha sido la energía hidroeléctrica, que genera más del 64% de energía en la región según la Agencia Internacional de Energía. Aun así, estudios estiman que más del 70% del potencial técnico hidroeléctrico está aún sin explotar en la región. 

Sin embargo, las grandes represas hidroeléctricas presentan retos por la variabilidad del clima (épocas de sequía), por su impacto en ecosistemas y uso de suelos y por afectación de comunidades.

Las pequeñas centrales hidroeléctricas con capacidad menor de 20 megavatios (MW) y sin almacenamiento presentan ventajas frente a la generación a gran escala, tanto hidroeléctrica como a partir de combustibles fósiles. Esta tecnología, tiende a ser idónea en zonas rurales, donde puede reducir costos al obviar el costo de los combustibles y del transporte de estos e idealmente puede ser mantenida por la comunidad local a bajo costo. 

El potencial de estas tecnologías y recursos renovables ya ha comenzado a ser aprovechado en América Latina y el Caribe. Según un nuevo reporte del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) y otros socios, al cierre del año 2014, 11% (39 GW) de los 352 GW instalados en América Latina y el Caribe estaban representados por biomasa, energía eólica (casi 10 GW), proyectos de generación de energía solar (0,5 GW) y geotérmica, y mini-hidroeléctricas.

Varios países se han puesto metas de incrementar su generación de fuentes de energía renovable. Costa Rica aspira alcanzar una meta de obtener 100% de su electricidad de fuentes renovables en el 2021, aunque ya este año llevan 255 días continuos de producir energía eléctrica con fuentes renovables. Honduras se fijó una meta en el 2010 de transformar la matriz de generación al 80% renovable para el 2034. Uruguay en el 2015 ha superado su meta de generar más del 90% de su electricidad con fuentes renovables.

¿Cuáles son esas lecciones que podemos aprender de Mesoamérica y el Caribe sobre el desarrollo de Energías Renovables no convencionales?

Adriana Valencia: La energía renovable no ha competido en pie de igualdad con la energía convencional. Su implantación ha encontrado diversos obstáculos, tales como subsidios a los combustibles fósiles, un sistema de precios del carbón que no refleja el costo de los daños ambientales y sociales, recargos por combustible en los precios de la electricidad que transfieren el riesgo de precios de los proveedores a los consumidores, y una infraestructura y normatividad diseñada para la energía convencional. 

De este modo, una de las primeras lecciones es el impacto que tiene el subsidio a los combustibles fósiles y la atención que se debe poner para evaluar el costo de oportunidad que representan estos ya que no incentivan el ahorro de energía y no permiten que la energía renovable compita de una forma equitativa.

Otra de las lecciones que podemos aprender en la región es que se requieren mecanismos de política e instrumentos normativos propicios para la participación de energías renovables. Primeramente hay que tener un regulador independiente para establecer reglas del mercado, Luego hay que ver los esquemas y mecanismos, o la combinación de estos que mejor puedan funcionar para el país. 

También podemos aprender sobre la necesidad de estructuras financieras innovadoras y un clima de inversión favorable. Entre estos está el apalancamiento de recursos de fondos que promueven el uso de energías limpias/fondos verdes, las asociaciones público-privadas, garantías, acceso a garantías concesionales, y donaciones y garantías contingentes cuando hay riesgo de inversión.  Para las inversiones de proyectos es importante desarrollar modelos financieros, sabiendo el costo de generación y precio final del consumidor, considerando acuerdos de compartir ganancias en la inversión.

Otra lección es analizar los costos (incluyendo el costo del combustible, de operación y de mantenimiento y el del impacto social) y beneficios involucrados con el desarrollo de ciertas tecnología a largo plazo.  Para algunos países será más rentable una tecnología que otra, entonces hay que ver los recursos con los que se cuenta.

Para los países que están ampliando, modernizando o construyendo redes, pueden aprovechar a implementar sistemas e infraestructura moderna e inteligente. Las redes inteligentes usan avanzadas tecnologías de telecomunicaciones y control para coordinar de modo eficiente los generadores, operadores de la red, usuarios finales y agentes del sector. 

¿Cómo debe apoyar el sector público y privado el desarrollo energético sostenible de América Latina y el Caribe?

Adriana Valencia: Definitivamente ambos sectores, público y privado, son importantes para el desarrollo energético sostenible. Por un lado se requieren reglas claras y facilidades de acceso al mercado. Un inversionista que sabe que las reglas pueden cambiar va a estar menos dispuesto a invertir con esa incertidumbre. La información debe estar disponible también, si la información y datos no son accesibles va haber menos interés de inversión del sector privado.

Ayuda también establecer metas de porcentaje de energía renovable. En el 2014, 19 países latinoamericanos y caribeños contaban con políticas de energía renovable. Varias de estas metas se han ido cumpliendo, con ejemplos muy admirables como el de Costa Rica, Uruguay y Honduras. Muchas islas del Caribe también se han puesto metas de obtener entre el 15% y el 30% de su electricidad de fuentes renovables entre el 2020-2029. 

Sin embargo las metas y políticas deben trabajarse en conjunto con una apertura del mercado. El sector público tiene una labor importante para atraer inversión y en asegurar que la tecnología a instalar cumpla con los más altos estándares de calidad y sean adaptadas para condiciones locales, para suministrar la energía esperada, con alta duración de los equipos.

¿Cuál podría ser el principal reto del Gobierno Nacional en el desarrollo de fuentes de energías renovables?

Adriana Valencia: Existirán varios retos. Entre los principales se encuentran la disponibilidad de datos e información sobre el sector energético, atraer el volumen de inversión necesario, y cambiar la manera en la que se ha venido desarrollando el mercado para permitirle acceso a tecnologías no convencionales, y esto requiere modificar marcos normativos y de políticas. 

La información y los datos son necesarios para la planificación y toma de decisiones, formulación de políticas energéticas y decisiones de inversión. Esta información se requiere no solo a nivel urbano, un reto importante será adquirirla a nivel rural donde es más difícil obtener datos. Los invito a ver la base datos de energía que ha desarrollado el Banco Interamericano de Desarrollo que permite visualizar de forma interactiva la complejidad de los sistemas de energía de la región. 

Movilizar el volumen de inversiones será un desafío grande, y no solo en generación, sino también en transmisión cuando el recurso se encuentra lejos de la demanda principal del país. Al cambiar la manera en que se ha venido desarrollando el mercado va existir un periodo de inconformidades y hay que estar dispuestos mientras se adaptan las reglas del mercado.

¿Qué es el nuevo mercado de energía sostenible?

Adriana Valencia: Esto es un programa y plataforma titulados Mercado de Energía Sostenible para apoyar el desarrollo de proyectos  de energías renovables en América Latina y el Caribe. El programa estaría disponible para las personas involucradas en desarrollar, financiar y mantener proyectos de energía sostenible en América Latina y el Caribe. 

Esta plataforma desarrollada por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo. La plataforma es gratuita para los dueños del proyecto, los gobiernos, los financiadores y los proveedores de servicios y tecnología, y pretende ayudar a desarrollar e impulsar las inversiones en nuevos proyectos de energía renovable. La plataforma contará con información pública que permitirá evaluar oportunidades de proyectos relacionados con financiamiento, desarrollo de proyectos y provisión de servicios y tecnología.

El Banco Interamericano de Desarrollo es la primera institución financiera que ha probado  una oportunidad de subvención limitada utilizando el Mercado de Energía Sostenible. Con el fin de calificar para financiamiento, los proyectos deben cumplir con los criterios mínimos de elegibilidad y estar registrados en el Mercado antes del 1 de marzo de 2016. Los proyectos serán evaluados y seleccionados por un equipo técnico del BID. Aquellos seleccionados serán elegibles para recibir servicios de hasta US$ 50.000 de una empresa de consultoría especializada. Esta empresa proporcionará apoyo para ayudar a los ganadores a desarrollar estudios relacionados con aspectos sociales, ambientales, financieros, técnicos, de viabilidad económica, debida diligencia, estructuración legal u otros temas relacionados. Más información se encuentra en esta página.

Modificado el Jue, 11/06/2020 - 12:51